Déjame escribir.

“Déjame escribir, tú tan sólo déjame escribir.

Quizás un día no lo necesite pero ahora déjame escribir.

No me preguntes por qué lo hago, tú tan solo, si quieres, léeme

critica lo que escribo,

di que tú lo harías mejor que yo,

pero déjame que te diga que

lo que escribo es lo que necesito dejar ir,

que lo que escribo me cura un poco cuando ya

lo he soltado en un papel.

He derramado ya muchas luchas sobre el teclado,

he estrellado muchas ilusiones frente al corazón,

he dejado de lado mil y una adicciones

que me mantenían con vida

pero que me acercaban más a la muerte que a la resurrección.

Y para las que aún no logro soltar

tengo la escritura,

para quejarme de no lograrlo

o para avisaros que no hagáis lo que yo.

El caso, es que dejándome que escriba me hallas libre,

en todas mis versiones;

desde la más frágil, la más vulnerable;

hasta la más fuerte, y la más obstinada que puedo llegar a ser.

Déjame escribir, y que lo testifique…

porque estoy siendo capaz de sacar poemas de la barbarie,

y creando barbarie de lo más dulce.

Y sí, si por fin me dejas libre para escribir

puede que me dosifique,

puede que saque todo lo que es sentirse al borde

y lo posible que es convivir con el dolor.

A ti, sí, a ti gracias por dejarme escribir esta noche,

y tener una ventana desde la que expresarme,

nos leeremos por la vida, tal y como ya lo hacemos

desde nuestras momentáneas muertes.

Pues por eso es que estamos aquí, para aprender

pues por eso es que podemos escribir,

porque vivimos.

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Magia.

“Me exilié de mi misma, pero no pude hacerlo del amor
porque está en todas partes,
y ahora sólo logro reencontrarme cuando
hallo a cada rincón un poco de su magia.

Hay pedazos de esa magia esparcidos por muchos lugares,
eso puede ayudarnos a mantenernos sabiendo qué es lo importante.
Tú fuiste un poco de esa magia en medio del oasis,
y por qué no decirlo: me ayudaste”.

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Disociación.

“Si sentarme y recordarte es ya una agresión a la memorFB_IMG_1488921058169ia.
Sentarme y recordar que ya ni puedo recordar, también lo es.

Me he llegado a disociar tanto que ya, toda esa parte dolorosa, como una antorcha prendida, me atraviesa de lado a lado sin dejarme quemadura alguna.

Como una gran mancha tan sólo puedo recordar de fondo el sonido translúcido de tu maltrato, abriéndome en canal como Pandora, liberando todos mis demonios mientras me escupías en la memoria para no dejar huella de la agresión”.

El germen de lo contestatario.

Cuando sientas que se te da la espalda por hablar de cualquier cosa: de lo bello y de lo oscuro, de lo que está de plena actualidad o de lo pasado. No sientas el miedo de tu lado, ni reproches a quien te lo haya transmitido. Es fácil discernir entre lo uno y lo otro, pero resulta más sencillo sonreír y dejar atrás lo incómodo, en vez de14482030_163669400756017_2370567560774025216_n al contrario.

Sí, soy dulcemente incómoda, incómodamente obtusa, pero nunca me di por aludida ante ese rechazo.

No sé de dónde proviene vuestra felicidad. La mía proviene de la consecuencia, de asumir siempre la coherencia de vivir tal y como quiero, tal y como soy.

Siempre abrí sin filtro mis alas a quien así lo necesitara, y sin embargo, quizás se piensa que soy demasiado contestataria, cuando os puedo asegurar que nunca fue así sin una causa.

Por eso os animo desde aquí a volar sin alas, a luchar contra lo injusto, a disfrutad cada segundo, y a que nadie os corte nunca la esperanza.