Bulto sin amor.

“Vicente Aleixandre hablaba en Bulto sin amor de lo paradójico que resulta a veces amar. A momentos se ama padeciendo, sirviéndonos para valorar lo que es realmente el amor. No se muere porque se muera, sino porque se muere un poco cuando el amor es confuso, cuando se cree perdido, cuando lo inunda la incertidumbre, o cuando ya se ha ido.

Pensando en esos momentos vividos, carne del pasado,

no puedo evitar evocar lo que fue vivir al filo, entre lo irreal y lo mortal,

siendo perfectamente compatibles, casi como si fueran uno.

Y ahora que no queda nada de aquello lo rememoro con amor y dolor al mismo tiempo,

sabiendo que quizás fue real porque a momentos se sintió perdido.

Seguramente solo conectaré con unas pocas personas que formarán parte de mi historia.

A veces infravaloramos lo que eso significa, y solo lo idealizamos cuando ya forma parte

de nuestras vidas.

Creo que tú fuiste una de esas personas,

salvo que también fuiste una de esas pocas personas

a las que no seré capaz de arrancar ni media sonrisa.

Pues parece que sólo te puedo dejar algo con lo que caduco,

y si sólo soy algo caduco, quizás es el motivo por el que sigo en vereda,

porque creí que el amor era dolor

y mi cerebro aún no lo tolera.

Me hubiera gustado que hubieses dejado huella,

que te hubieses diferenciado,

y que me hubieses convencido de que el amor podía ser sano.

Pero se nos tornó en contra, amotinado,

 y nos pidió explicaciones exiliándose al ocaso.

Entonces qué quedó de aquella farsa, dime, solo un :

“no me has dejado nada, no me tendrás cuando me vaya ido”.

¿Es eso lo único que nos ha quedado?,

¿Es el amor dolor punzante, me pregunto?,

¿es un reflejo de lo que carecemos todo el rato?,

no lo sé.

¿qué creéis que diría sobre esto Aleixandre si estuviese aquí de nuevo entre nosotros?”

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Incendio I.

 “No quiero verte otra vez, nunca más.
No quiero dirigir mi mirada a tus pupilas,
que la interceptes y que choquemos otra vez.
No quiero sentirme como entonces.
No quiero ser lo que he creído que tenía que ser.
Quiero ser. Y no puedo ser.
Voy a sentirme vulnerable y va a estar bien.
Voy a sentirme en calma y voy a arder.
A volar sin alas aunque no me dejen.
Queriendo con el alma aunque no se me devuelva el amor que un día entregué.
Voy a mirar hacia el presente sin pensar en nada más.
Quizás lo que más me alivia es pensar en naufragar.
Pero no, me esforzaré, para que esto sirva a algo más que a mi tristeza.
No quiero verte nunca más…
Ni siquiera cruzarme con la ausencia de tu esencia,
ni con la violenta presencia de nuestro rechazo evidente.
Volveré al inicio, cuando no te conocía,
cualquiera podría pensar que el tiempo te hace descubrir,
pero tan sólo te genera más dudas.
No te desearé nada, ni bueno ni malo,
y menos después de sentirme tan exhausta
de tus juicios, de tus rechazos, de tus condiciones,
no es que no pueda, es que no quiero soportarlo.
El tiempo me ha dado cada vez más y más
sensación de ligereza,
de confianza,
más visión de la belleza.
 
Tú lo eres, pero no es suficiente,
y mucho menos si te corrompes;
solo espero que sepas frenar
que tus hojas se marchiten,
tal y como ya lo están haciendo;
porque están creciendo con la misma fuerza
con la que se están deshaciendo​.
Escribo lo que se me quedó en los labios,
todo lo que mis miradas dijeron y aún así callaron
Escribirte es siempre sentir que inspiro
mi epitafio eterno en un estado de bucle,
por eso me redescubro todo el tiempo
contando todo lo que me quedó por decir
dicho de mil maneras diferentes.
No quiero verte otra vez,
No quiero sentirme como aquel entonces.
Pero es que la próxima vez ya no habrá choques,
ni de trenes ni de incendios…
Si no del olvido al recuerdo.”

Déjame escribir.

“Déjame escribir, tú tan sólo déjame escribir.

Quizás un día no lo necesite pero ahora déjame escribir.

No me preguntes por qué lo hago, tú tan solo, si quieres, léeme

critica lo que escribo,

di que tú lo harías mejor que yo,

pero déjame que te diga que

lo que escribo es lo que necesito dejar ir,

que lo que escribo me cura un poco cuando ya

lo he soltado en un papel.

He derramado ya muchas luchas sobre el teclado,

he estrellado muchas ilusiones frente al corazón,

he dejado de lado mil y una adicciones

que me mantenían con vida

pero que me acercaban más a la muerte que a la resurrección.

Y para las que aún no logro soltar

tengo la escritura,

para quejarme de no lograrlo

o para avisaros que no hagáis lo que yo.

El caso, es que dejándome que escriba me hallas libre,

en todas mis versiones;

desde la más frágil, la más vulnerable;

hasta la más fuerte, y la más obstinada que puedo llegar a ser.

Déjame escribir, y que lo testifique…

porque estoy siendo capaz de sacar poemas de la barbarie,

y creando barbarie de lo más dulce.

Y sí, si por fin me dejas libre para escribir

puede que me dosifique,

puede que saque todo lo que es sentirse al borde

y lo posible que es convivir con el dolor.

A ti, sí, a ti gracias por dejarme escribir esta noche,

y tener una ventana desde la que expresarme,

nos leeremos por la vida, tal y como ya lo hacemos

desde nuestras momentáneas muertes.

Pues por eso es que estamos aquí, para aprender

pues por eso es que podemos escribir,

porque vivimos.

Las-15-frases-mas-inspiradoras-de-Sai-Baba-6

Magia.

“Me exilié de mi misma, pero no pude hacerlo del amor
porque está en todas partes,
y ahora sólo logro reencontrarme cuando
hallo a cada rincón un poco de su magia.

Hay pedazos de esa magia esparcidos por muchos lugares,
eso puede ayudarnos a mantenernos sabiendo qué es lo importante.
Tú fuiste un poco de esa magia en medio del oasis,
y por qué no decirlo: me ayudaste”.

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