Todo aquello que soy contigo es todo lo que dejo de ser de mí.

Todo lo que soy de mí, es todo aquello que jamás querrías contigo. 

 

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La atemporalidad del arte.

Hablemos del concepto de atemporalidad en el arte…

No existe el arte anticuado, tan sólo El Arte, y El Arte como tal es atemporal.

Hablamos de: “arte antiguo”, “arte moderno”, o “arte contemporáneo”, como una forma de ordenar en una línea de tiempo todo el arte realizado anteriormente por miles y miles de generaciones antes de nosotros; hablamos de arte en cuestiones de temporalidad para comparar sus elementos estilísticos, para poder diferenciar sus matices, para contextualizar su contenido.
Pero el arte, sea antiguo, moderno, o contemporáneo, es ciertamente cercano, llega hasta nosotros cuando más necesitamos de él, de forma inmediata, su germen, su por qué es el ahora. No tiene mayor misión que la inmediatez. 

De nada sirve valorar una canción, un poema o una pintura por ser “demasiado viejo/a” cuando la materia prima de la que se vale el arte para existir, la materia sensible, es atemporal.

Cuando The Beatles compusieron “Eleanor Rigby” dudo que pensasen que estaban haciendo una canción de moda; lo único que querían en ese momento es que la escuchase cuánta más gente mejor y que perdurase su huella en el tiempo; cuando Gabriel García Mázquez terminó “Cien Años de Soledad” también dudo mucho que pensase que tras publicarlo ya nunca más nadie iba a leer su libro porque estaba escrito en el año 1967. Todo eso ni se lo plantearon, porque ni siquiera sabían lo que estaban dejando; tan sólo hicieron lo que sabían hacer y anhelaron que su obra perdurase en la memoria de la gente. Y así lo hizo, ahí quedó su materia sensible, revalorizándose una y otra vez con el paso de las distintas generaciones.

Cada vez que tratamos algo de anticuado, pasado o desfasado, nos estamos olvidando de lo que hablamos.
El arte no es una moda, no es algo caduco; el arte para los que crean algo es el medio con lo que son conscientes de que algo están dejando. El arte para la humanidad, es sólo una huella más que le da muestras de que existe y es una de esas cosas que le ayuda a sobrellevar esa existencia.

Podemos concluir entonces que en esencia, el valor del arte es atemporal, que el arte como término global para definir según qué géneros y épocas históricas nos puede ser útil para distinguir sus rasgos, para contextualizar su concepto, pero su destinatario es la humanidad y su misión la eternidad.