El espacio vacío de su piel junto a la mía.

Mil veces le hice el amor con la mente antes del ocaso.
Mil fueron las veces en que construimos, después,
el fracaso, con nuestros cuerpos ardidos.
Y entonces es cuando pienso:
“qué tendrá de especial el sexo,
si soy incapaz de hacerle el amor al amor que un día tuvimos.”
Ya nunca más sentí su abrazo,
ya nunca más sentí su tibia mano.
Pues después de un largo tiempo tras el final, se le dio de maravilla
enmascarar su lujuria con falsa y delicada ternura.
Que ¿qué puede haber más doloroso que un ilusorio amante
que te folla el cuerpo mientras se lleva tu mente,
entrelazando eternas caricias y sonrisas a el no volver a verte?
El espacio vacío de su piel junto a la mía, ese que un día creamos.
crbizabw8aaj5jd
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