Eco y Narciso.

“Fuimos hiedra al inicio,

ahora sólo Eco y Narciso.

Fuimos tarde,

y ahora tan sólo aire que baila al unísono.

Quizás no llegue hoy,

quizás lo haga más tarde, sí,

en ese futuro en que no nos quede ya más nadie.

Ahí será cuando nos encuentren difuminados el tiempo y el espacio,

con cada recuerdo atormentado,

agazapados por el miedo a repetir los errores del pasado.

Entonces me morderé la lengua con los labios,

para sentirlo todo un poco menos,

o quizás también un poco más real después de aquello.

Aunque no sea lo que queramos en este momento,

el silencio irrumpirá en la escena como un viejo conocido,

y no nos dará tregua si es lo que pedimos,

pero nos otorgará claridad,

esa que con el tiempo perdimos.

Pero ni con esas nos diremos adiós, no,

quizás hasta luego;

y será lo mismo porque continuaremos como siempre hacemos:

suponiendo más,

olvidando menos,

sintiéndonos más vivos que al principio.

Y que digo yo:

para qué querremos tanta intensidad si nos está dejando vacíos.

Es paradójico a veces gritarle al viento que lo quiero ver feliz, aunque no sea juntos.

Porque aunque a veces me cueste reconocerlo,

creo que es juntos cuando mejor vemos el mundo.

Y no quiero que me diga que sí a todo, sería absurdo,

igual que no se lo diría yo a él cuando quisiera oírlo.

Supongo que no querría un te quiero temporal ahora si hemos vuelto al inicio,

como tampoco querría un “vengo para removerlo todo en tan sólo un instante”,

porque me dejaría rota otra vez de tanto esperarle.

Pero esto da igual si el otro vive en la distancia asegurándose el desenlace,

desde luego que esa no es manera de vivir ni de recrearse.

¡Y qué más me gustaría a mí que no hubiesen más desenlaces!,

eso significaría que habríamos conquistado todos nuestros desastres,

pero no, no se irán de nosotros si nos seguimos empeñando en tapar cada bache.

Debe ser que no te das cuenta de que si todo te importa tan poco no vuelves a ello,

da igual que sea un pasatiempo,

te aferras a esto como yo me aferro.

Supongo que es tan fácil como saber que

si te importa todo menos que nada,

mejor sería que viniera otro a llenar el espacio

y así cerrar este cuento

Pero nada parece cambiar nunca entre nosotros,

ni siquiera hundiéndonos.

Y es que yo ya no quiero que venga otro, ¿sabes?,

porque no sería tú

y por lo tanto no tendría con quien discrepar de casi todo.

Tampoco tendría la opción de crecer,

ni de ver el mundo con otros ojos,

y siempre me pareció que no existía mejor manera de crecer que cambiar de foco.

Ahora me sentaré aquí a terminar este texto como a menudo hago,

la diferencia es que hoy ya no necesito evocar,

hoy tan sólo redacto:

Que fuimos hiedra al inicio,

ahora tan sólo Eco y Narciso.

y que “fuimos”, hoy, ya no nos significa pasado,

puede que sí lo haga en un futuro, el tiempo dirá si cercano.”

John-William-Waterhouse-Echo-and-Narcissus

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