Habitando el susurro.

“Tu corazón está más enfermo que mi cerebro,

y no puedo seguir ligado a él si sigue así de ciego.

No puedes ver como es, claro, porque no puedes mirar hacia adentro,

tal como yo tampoco puedo ver todo lo que hay de honesto aquí en lo nuestro.

Pero no deja de ser lo mismo visto desde otros espejos,

tú no puedes sentir, y yo soy incapaz de ver que no hay más que esto.

Un “dejémoslo así” hoy no nos va a decir mucho,

porque aunque evocásemos lo que fue,

siguiésemos así,

o esto evolucionase en algo distinto,

es igual, nos está dejando sin aliento.

Un “dejémoslo así” ahora quizás solo signifique lo que ya ha hecho,

dejar de existir existiendo.

Porque un tú y yo ha dejado de existir existiendo,

morimos antes de empezar de nuevo, de hecho.

No puedo verlo todo feliz, porque pende de un hilo,

y hace ya tiempo que soy precavida antes de acabar cayendo.

Contigo parece que todo signifique acabar perdiendo,

estando o dejando de estar, amando o dejando de amar,

y no seré yo la que busque la desconexión absoluta, no es lo que siento,

pero conforme más me voy queriendo yo, menos voy queriendo esto.

“Nunca te dejaré solo” se podría grabar en mi epitafio eterno,

si sigo así igual puede que algún día se convierta en realidad si no hago algo al respecto.

Intentar que lo entendieras era todo lo que necesitaba en el pasado,

pero ahora ya para qué, no tiene demasiado sentido hablarle a un árbol.

No voy a dejar de luchar o de soñar, que para mí es lo mismo,

porque por mucho que me arrepienta de muchas cosas estoy en paz conmigo.

Ya no espero nada te lo aseguro, no estoy tan ciega,

pero ojalá algún día caigas en que hubo quien estuvo ahí aunque no te dieras cuenta.

Todo me suena a despedida cuando tiene que ver contigo,

y nunca he sabido despedirme, ni siquiera cuando mi felicidad dependía de ello.

No te diré hasta luego, no te diré adiós, pero en mi corazón ya no habitamos, ya no

y el hasta luego es solo un susurro lejano que en el aire quedó,

Y como buen susurro lejano a veces oírlo es costoso,

a veces creo que me estás llamando a mí, pero caigo en que fue solo el viento,

o a momentos sé que me estás llamando pero el susurro ya se nos ha convertido en eco,

y de qué nos serviría mantenerlo…

¿acaso es que lo hacemos?”

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