Amand-o-diándo(te).

Anoche escuchaba todas esas canciones que jamás me dedicaste y se me hacía un poco más desastre, a pedazos, el alma con cada frase.
 
Y ahora que lo veo distinto siento que, joder, si hubiera podido abrazar a aquella chica que estaba ciega delante de tanto aviso, le hubiese ahorrado el daño gratuito; le hubiese dicho: “reacciona, jamás te quiso.”
 
Pero es que no, por mucho que queramos, no podemos ahorrarnos el daño cuando se trata de crecer. Y quizá ahora lo veo sencillo, pero en medio de todo aquel trance me sentí perder. Perder del todo en ese intento por no odiarme al haber dado tanto a cambio de tan poco, y os aseguro que hasta me quedo corta describiéndoslo.
 
Amandodiándote a la distancia, me encuentro parca en palabras, rebosando lágrimas, cerrando etapas que ya estaban cerradas.
Y no, no te odio a ti; odio la farsa que fue aquella chica que creí ser contigo. Cuando nunca te importó lo más mínimo nada, solo sobrevivir a tu abismo.
 
Desde entonces hay varias cosas que de vez en cuando traigo a la memoria. Desde odiar en días alternos lo ilusorio, hasta todas aquellas puertas sin abrir; desde todas las puertas cerradas de un golpe seco, a ese estado en el espacio silencioso de mirarnos profundamente a los ojos y ver al vacío volver.
 
Te prometo que voy a apagar ahora las luces del amor que un día te tuve para mantenerlo a salvo, que no quiero que sigas cometiendo el homicidio de aniquilarlo con tu burla como si pudieses cambiar el pasado, lo que un día fue. Y aún así sé que nada lo volverá a encender otra vez, y que sí, si eso pasa siempre fue y será culpa tuya, lo quieras o no reconocer.
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#1

Define “merecer la pena”:

No se escribe para curar el dolor, se escribe para aliviar el dolor. Escribes y de pronto escuece todo. Pero acabas la novela, te levantas del sillón, y ves que todo sigue igual, que la herida continúa, pero que quizás ahora que la has escrito ya no duele tanto como dolía antes. Eso es sin duda merecer la pena. Eso es sin duda, valorar la experiencia.

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Escarcha.

“¿Qué sonido es el que emite la escarcha al caer?              21739996_1254229618057149_1438502480977353415_n
 
Casi no puede percibirse su poesía.
 
Parece ser que hoy decidió diluirse con la lluvia,
Como también lo hizo el rastro de dolor que dejó
la huida, pero quedó esta huella en el asfalto,
y ya no sé si es del hielo o por el paso de los años.
 
¿Tenderá el dolor al exilio alguna vez?- terminé preguntando.
Quizás nunca llegue a necesitar contestarlo
cuando el invierno haya acabado.
Pero si ese día no llegase nunca creo que deberé recordar que la escarcha con su más absoluta delicadeza, también es capaz de inundarlo todo con su fortaleza si fuera necesario,
generando una gran resistencia al daño;
al mismo tiempo que también puede refrescar hasta
el más cálido paraje que encuentra a su paso,
sólo le basta con hallar la actitud,
y generar ese cambio.
 
“Seamos pues escarcha” -le dije,                                        20476128_1222044337942344_4205258384910989464_n
agarrando su mano.
Si ya mudamos de piel,
Si ya nos repusimos de todo lo amargo.
Hoy vemos la escarcha caer sobre el barro,
mientras va mermando la tormenta,
mientras nos reímos recordando.
 
Jamás fuimos héroes,
vivimos rezagados,
pero nos alcanzó la lluvia siempre,
y sin embargo, nos bastó con saber que
tras la bruma había un amanecer esperando,
ahora desde allí vemos todo claro,
nos perdimos durante demasiado tiempo,
el suficiente como para reencontrarnos.
 
Sin duda algún día seremos escarcha,
pero mientras aprendemos a lograrlo,
atravesemos la bruma de nuevo mi amor,
dejemos que el sol nos alcance rápido,                             C4k-Yg8WAAEJXRb
que con su tibio despertar, nos encuentre esta vez levitando… el amanecer,
levitando entre los copos de nieve
y las sonrisas que nos provocamos.                                              
Nos recreamos perpetuamente en el paisaje,
podemos incluso quedarnos si queremos,
porque aunque estemos a años luz alguna vez de aquí, sabes que en nuestro corazón todavía es verano”.